El mercado se frenó, pero el interés por la Bolsa continúa

La pasada semana se saldó con pérdidas superiores al 3% en las principales plazas internacionales de renta variable. El IEX 35, con su caída semanal del 3,47%, se situó en mínimos del mes de noviembre y el EuroStoxx 50 entró en pérdidas este año. Y de la misma manera, al otro lado del charco, la caída del 3,31% del S&P 500 llevo al índice norteamericano a cotizar por debajo del final del pasado año. Mientras y a pesar de perder un 3,31% semanal, el tecnológico Nasdaq 100 mantiene sus números por encima del cierre de 2020.

Una semana que será recordada en los mercados como la de la revolución de los pequeños inversores frente a los grandes de Wall Street, que apostaban a la baja en compañías como GameStop. Una compañía histórica en EE.UU., propietaria de una cadena de tiendas de venta de videojuegos. Un negocio que las tendencias del juego on line habían penalizado  y cuyas acciones habían perdido mucho valor porque grandes fondos de cobertura (Hedge Funds) vendían a corto sus acciones para que bajaran de precio y luego volver a comprarlas.  Desde la plataforma Reddit, un grupo de foreros se organizaron para hacer subir las acciones de esta compañía hasta un 870%, cuando se trataba de una empresa abocada a la quiebra. Esto generó grandes pérdidas a los grandes Hedge Funds de Wall Street posicionados cortos en esta compañía y proclamo la victoria de los pequeños inversores individuales frente a los grandes de Wall Street.

Este tipo de movimientos demuestran el interés creciente hacia la bolsa del pequeño inversor. En otras ocasiones esto ha sido considerado como señal para huir de la renta variable, pero quizás en este mundo de la globalización y de las redes sociales deberíamos hacer otra interpretación más constructiva.  Está por ver que continuidad tendrá este tipo de movimientos, considerados por algunos de dudosa legalidad, pero lo más probable es que las próximas semanas veamos volatilidad en pequeñas compañías estadounidenses de las llamadas zombis, de baja capitalización y en una situación financiera complicada.  Esta volatilidad podría extenderse también otras compañías del Nasdaq. Deberíamos hacernos esta pregunta ¿Cómo deberíamos considerar al pequeño inversor cuando actúa en grupo? Seguro que a todos nos viene a la cabeza la palabra “colectivo”, como la que incorporan algunos instrumentos de inversión.

A parte de este arrebato con connotaciones épicas, muy propia de del show time estadounidense, la semana pasada, tras un cierre de mes en negativo, se marcó el final del continuo recorrido positivo de las bolsas iniciado el pasado mes de octubre. Se impone la realización de beneficios, a que invita las noticias de nuevas restricciones ante el recrudecimiento de la tercera ola de la pandemia. Se ha frenado el ímpetu que mantuvieron los mercados en la segunda parte del 2020.  Pero esto no significa que haya una inflexión en el camino de recuperación iniciado por la economía. Se trata más bien de un adecuado ajuste en el timing de evolución de las bolsas con el timing de evolución de la economía, pero dentro de una tendencia de crecimiento.

Es probable que asistamos a este reajuste en las próximas semanas, y veremos cómo se aplana antes la curva de las bolsas que la curva de los contagios. Pero este aplanamiento en la gráfica de las bolsas no constituirá una meseta, como sucederá con la gráfica de los contagios del Covid-19, sino un descanso para continuar con el ascenso cuando la pandemia sea controlada. Porque, como he indicado en otras ocasiones, el escenario central es el de un impacto limitado y no estructural en la economía, con políticas monetarias acomodaticias, que inundan de liquidez los mercados, y políticas fiscales expansivas que permitirán mantener la capacidad productiva y de consumo.

La renta variable va seguir siendo el activo estrella este año 2021, a pesar de correcciones puntuales o llanuras en el camino. Las políticas de tipos ultra bajos y el control por parte de los bancos centrales de las rentabilidades de los bonos, hacen que el inversor se decante por los retornos en forma de dividendos de unas compañías cuya situación económica y resultados tenderá a mejorar a lo largo de este 2021.  El momento en el que las bolsas dejen de ser atractiva está lejos y ligado al momento en que llegue la normalización de la política monetaria y de tipos, si es que llega.

Las correcciones y vaivenes, que podemos vivir a corto plazo en el mercado, son fuente de oportunidades y pueden servirnos para construir cartera e incrementar la renta variable de la misma, siempre ajustándonos a nuestro perfil de inversor.

La semana que entramos conoceremos una cascada de resultados empresariales, que van a permitir al mercado tomar la temperatura de la recuperación. Una tendencia positiva de los mismos puede hacer rebotar a las bolsas. De la misma manera, entre las citas macroeconómicas, destaca la publicación de los índices de confianza PMIs de las principales economías mundiales. Se espera que se encuentren por encima de 50, signo de expansión económica.

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