La política internacional en 2021

2021 apenas ha echado a andar, pero todo parece apuntar, a nuestro juicio, a que este año será más tranquilo que el anterior, al menos en el ámbito de la política internacional. Aun cuando la política no es más que uno de los tres factores generales que, según Xfinances, afecta a las bolsas —la economía y la confianza son los otros dos—, la aparente rebaja de la tensión tras un convulso 2020 debería impulsar el estado de ánimo y, a su vez, convertirse en un factor positivo para la renta variable mundial.

Los inversores se enfrentaron a numerosos eventos de carácter político en 2020. Las reñidas elecciones en Estados Unidos, que empezaron con unas primarias demócratas con dos docenas de aspirantes y culminaron en una situación de desconcierto, acapararon el protagonismo. Una confusión que se prolongó hasta los primeros días de 2021 a causa de la segunda vuelta en las elecciones al Senado de Georgia y al de sobra conocido episodio de violencia en el Capitolio. El brexit también deparó bastante ruido mediático ante la inminencia de un acuerdo comercial entre el Reino Unido y la UE que acabó cerrándose in extremis. Si a esto le sumamos las revueltas en Hong Kong y las protestas contra multitud de Gobiernos en todo el mundo a causa de las respuestas a la pandemia, se diría que 2020 apenas concedió un momento de calma.

La buena noticia es que ahora parece que las aguas han vuelto a su cauce. Si bien los demócratas controlan la Cámara de Representantes, su ventaja es la menor desde 1900. A esto hay que añadir que, tras las elecciones en Georgia, el Senado está partido en dos, por lo que el voto de la vicepresidenta Kamala Harris será decisivo en caso de empate. El bloqueo político —y quizás alguna lucha intestina—está prácticamente garantizado al menos durante dos años. Por su parte, en la UE parece reinar la calma tras la firma de un acuerdo en el último minuto. Hong Kong sigue siendo un foco de conflicto político, pero al menos en Estados Unidos y Europa la tranquilidad parece ser la tónica dominante.

No faltarán acontecimientos en el calendario político europeo, pero desde una perspectiva global no parece que vayan a ser de gran calado, desde luego no de la magnitud y relevancia del brexit. De las elecciones generales en los Países Bajos del 17 de marzo, por ejemplo, no esperamos cambios sustanciales, ni siquiera si se confirma el ascenso que auguran las encuestas al populista Partido por la Libertad. El actual Gobierno, en minoría en el Parlamento, está formado por una coalición de centroderecha liderada por el primer ministro Mark Rutte. Con independencia de que este renueve el cargo, las encuestas pronostican un gabinete tan débil como el actual, compuesto por diferentes partidos y con abundantes desacuerdos internos. El bloqueo político se da por hecho.

La otra gran contienda electoral en Europa, las elecciones federales alemanas, se presenta igual de decepcionante, según los sondeos conocidos hasta ahora. La canciller Angela Merkel no se presenta a la reelección y su sucesora, elegida a dedo, ya renunció a liderar la Unión Demócrata Cristiana (CDU). No parece que en el partido haya nadie con el peso o la popularidad de Merkel. Por su parte, el Partido Socialdemócrata, socio minoritario del Gobierno alemán, todavía parece estar recuperándose de su derrota de 2017. Los populistas probablemente se hagan notar, pero para los inversores ya forman parte del paisaje político europeo, por lo que no suponen ninguna sorpresa para las bolsas.

El camino no está despejado de incertidumbres políticas, si bien persisten focos con una menor importancia relativa, como Israel, donde en marzo se volverá a las urnas por cuarta vez en menos de dos años. La capitalización bursátil del país hebreo apenas representa el 0,2% del índice MSCI World, un porcentaje, en nuestra opinión, insignificante como para afectar a las perspectivas globales. Italia también plantea dudas después de que el ex primer ministro Matteo Renzi retirara el apoyo de su partido, Italia Viva, a la coalición de Gobierno, rompiendo así su mayoría parlamentaria. Nuestro parecer al respecto es que los mercados conocen la inestabilidad de la política italiana desde hace mucho. Las elecciones escocesas son otro punto de interés, toda vez que muchos analistas alertan de que su resultado podría abocar a un segundo referéndum de independencia si el Partido Nacionalista Escocés revalida su mayoría. El debate sobre la cuestión podría pesar en el estado de ánimo durante una temporada y, por ello, debemos prestarle atención, pero, aunque se celebre otro plebiscito, este no se precipitaría de la noche a la mañana, aparte de que la ruptura no está garantizada. El último referéndum de independencia formó parte del debate político británico durante mucho tiempo y sospechamos que ahora ocurriría igual.

El punto más delicado, donde hay mucho en juego y del que probablemente se resienta la confianza, es Hong Kong. Sus elecciones legislativas estaban previstas originalmente para septiembre de 2020, pero la actual líder Carrie Lam las aplazó un año alegando motivos sanitarios. Pese a los meses que faltan para la cita electoral, los ánimos ya están enardecidos por la detención y encarcelamiento de varios activistas prodemocracia en enero. No nos sorprendería ver disturbios graves en la víspera de las elecciones, que de nuevo podrían posponerse en función de la evolución de la pandemia y la campaña de vacunación; una coyuntura, que, como los resultados electorales, es imposible de predecir, así que la incertidumbre seguirá cerniéndose sobre el parqué del tigre asiático. Sus repercusiones a escala planetaria, no obstante, se nos antojan limitadas, dada su representación en la capitalización mundial (1% según el índice MSCI World) y que, no lo olvidemos, la política solo es uno de los tres factores que influyen en los mercados. En todo caso, debemos reconocer que la injerencia de China en la política hongkonesa podría ser un punto de fricción con Occidente cuyos efectos económicos indirectos podrían ser mayores. Aun así, no supondría un cambio trascendental respecto a la situación de los últimos años, por lo que pensamos que el conflicto habría de escalar significativamente para convertirse en un verdadero obstáculo para los mercados mundiales.

La incertidumbre no desaparece, pero, por muchos asuntos conflictivos que dominen la geopolítica, confiamos en que en 2021 el mundo avance con mayor serenidad que el año pasado. Siempre puede haber eventos sorpresa como un adelanto electoral, pero a fecha de hoy el frente político se presenta bastante benigno, una circunstancia sin duda favorable para la renta variable en opinión de intraders.

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