Los bonos europeos suben; las conversaciones del Brexit suscitan cierto optimismo

Tras meses de una política arriesgada y de la postura que eso conlleva, el Reino Unido y la Unión Europea parecen tomarse en serio la conclusión de un acuerdo comercial post-Brexit de última hora. Los negociadores han pospuesto repetidamente sus plazos, en su mayoría unilaterales. De hecho, el fin del período de transición del Brexit, el 31 de diciembre, ha sido probablemente el único plazo que ha contado.

El rendimiento de los bonos europeos se apartaron este lunes de los mínimos registrados la semana pasada, cuando las conversaciones del fin de semana sobre un nuevo esfuerzo para “dar un paso más” impulsaron las esperanzas de que se pueda llegar a un acuerdo después de todo.

Esfuerzos para “dar un paso más”, pero los mercados desconfían de los riesgos negativos

Michel Barnier, el negociador jefe de la UE, ha sugerido que se podría llegar a un acuerdo esta misma semana o que, si llegaba demasiado tarde para la ratificación del Parlamento Europeo este año, las partes podrían llegar a un acuerdo provisional a la espera de la votación a principios de 2021.

El rendimiento de los bonos del Reino Unido ha aumentado de 2 a 5 puntos básicos el lunes, y el rendimiento de los bonos de los principales estados miembros de la UE mostró un aumento similar pues el optimismo en torno a un acuerdo alienta a los inversores a abandonar el refugio seguro de los bonos. (El rendimiento de los bonos se mueve inversamente a los precios.)

El rendimiento de los bonos del Reino Unido de referencia a 10 años llegó a aumentar más de 5 puntos básicos, hasta el 0,24%. Un analista ha pronosticado que el rendimiento podría dispararse hasta el 0,45% y más aún si se llega a un acuerdo.

Los bonos a 10 años de Alemania, menos sensibles a la política del Brexit, han subido más de 1,5 pb hasta aproximadamente el -0,62%.

Irlanda, más directamente afectada por el Brexit, ha visto el rendimiento de sus bonos a 10 años aumentar más de 3 pb con respecto los mínimos históricos registrados la semana pasada hasta situarse por encima del -0,31%.

En el otro extremo del espectro del rendimiento, el de los bonos a 10 años de Italia aumentó por encima del 0,53% frente al nivel de menos de 0,50% registrado la semana pasada para después caer por debajo del 0,51% en operaciones posteriores.

Barnier se ha mostrado satisfecho con la concesión del primer ministro británico, Boris Johnson, de aceptar la llamada “cláusula de evolución” que permite represalias unilaterales sobre los aranceles si las normas difieren significativamente. Por otro lado, el exministro francés de Asuntos Exteriores consideró que las conversaciones sobre pesca habían retrocedido, ya que parece que Johnson esperaba alguna concesión a cambio.

El acuerdo comercial no incluye el sector financiero, que por supuesto es de suma importancia para el Reino Unido, ya que Londres es el único centro financiero global de Europa.

La UE se ha mostrado recelosa a la hora de conceder la equivalencia —aceptar la regulación financiera del Reino Unido más o menos al mismo nivel que las normas de la UE—, aunque ha concedido tranquilamente este estatus a Estados Unidos, Canadá, Japón y otros socios comerciales importantes con foros para discutir posibles cambios legislativos que significarían la retirada de la equivalencia.

La libra esterlina gana terreno tanto frente al dólar estadounidense como al par GBP/EUR ante este optimismo. Los mercados se han mostrado dubitativos y los inversores generalmente desconfiados de los riesgos negativos. Tanto la UE como el Reino Unido ensombrecieron sus optimistas declaraciones con advertencias.

Lo que ha quedado claro desde el principio es que ambas partes se beneficiarían de la menor alteración posible de sus relaciones. Los inversores de la UE se verían muy perjudicados si no tuvieran acceso a la liquidez de los mercados londinenses.

La profundidad y amplitud de los mercados de la ciudad se han forjado a lo largo de los siglos y los centros continentales necesitarían décadas para ponerse a su nivel. El comercio también es una calle de doble sentido. Todo funcionaba muy bien antes de que el Reino Unido se uniera al bloque, y funcionará bien tras la salida del Reino Unido. Los políticos van a tener que aceptar esa nueva realidad.

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