Todos pendientes de Powell… y de Yellen

La tensión que está generando en los mercados de valores europeos y estadounidense el reciente repunte de los rendimientos de los bonos a largo plazo volvió a lastrar AYER el comportamiento de estos mercados, propiciando que sus principales índices cerraran la jornada a la baja, destacando especialmente la fuerte caída experimentada por el Nasdaq Composite, propiciada por el castigo recibido durante la sesión por los valores de corte tecnológico. Cabe destacar que, mientras los índices europeos cerraron lejos de sus mínimos del día, los de Wall Street lo hicieron a sus niveles más bajos, con el S&P 500 encadenando de esta forma cinco sesiones consecutivas de descensos, algo que no ocurría desde finales del mes de febrero del año pasado, justo antes del inicio de la crisis sanitaria en Occidente.

Quizás lo más destacable de la sesión fue el comportamiento divergente de los distintos sectores cotizados. Así, las positivas noticias sobre el impacto que están teniendo las vacunas en países que como Israel o el Reino Unido están muy avanzados en el proceso de vacunación de su población, especialmente de los más vulnerables, tuvo ayer un impacto muy positivo tanto en las distintas plazas europeas como en Wall Street en los valores relacionados con el ocio y el turismo, especialmente sobre el de las aerolíneas. Igualmente, y como consecuencia de la reciente revisión al alza de las expectativas de inflación, los valores del sector de la energía y los relacionados con las materias primas minerales fueron los que mejor comportamiento tuvieron ayer en las bolsas europeas y estadounidenses, animados por el fuerte repunte del precio de estas materias primas. En sentido contrario, los valores catalogados como de “estar en casa” y los tecnológicos, que son los que mejor lo han hecho durante la crisis sanitaria y que, en muchos casos, presentan valoraciones muy exigentes, cayeron ayer con fuerza.

En este sentido, cabe recordar las valoraciones de estas compañías se sustentan en el descuento de unos flujos de caja futuros que se esperan sean muy elevados, descuento para el que se suele utilizar las tasas de interés sin riesgo a largo plazo, por lo que un repunte de las mismas tiene un significativo impacto a la baja en la valoración de estas empresas. Si bien esta puede ser la explicación teórica más extendida, en nuestra opinión mucho de lo acontecido ayer se reduce a simples tomas de beneficios en valores en los que los inversores mantienen muchas plusvalías latentes, por lo que, ante cualquier duda, optan por realizarlas. Si bien es cierto que en algunos casos las valoraciones de este tipo de compañías no están justificadas, en muchos otros el potencial de sus negocios y las elevadas expectativas de crecimiento de resultados que presentan hacen de estos recortes oportunidades interesantes para tomar posiciones en los mismos. Un ejemplo sería el caso de los fabricantes de semiconductores, dado que ayer mismo se supo que hasta bien entrado 2022 seguirá habiendo escasez de este tipo de productos para poder satisfacer la demanda cada vez mayor de los mismos.

Por lo demás, comentar que ayer tanto en Europa como en EE.UU. los mercados de bonos se tranquilizaron, lo que estabilizó o, incluso, impulsó a la baja las rentabilidades de estos activos. En ello creemos que tuvo mucho que ver la intervención de la presidenta del BCE, la francesa Lagarde, ante el Parlamento Europeo. Lagarde dejó bien claro que el Consejo de Gobierno del BCE está atento al reciente repunte de los tipos de interés a largo plazo y que sigue comprometido en mantener las condiciones de financiación adecuadas en estos momentos para la región. En este sentido, Lagarde dejó un claro “mensaje para navegantes”: que el programa de compra de activos actualmente en vigor, el PEPP, tiene una “potencia de fuego” considerable.

Así, si ayer gran parte del protagonismo en los mercados financieros lo acaparó la presidenta del BCE, hoy será el presidente de la Reserva Federal (Fed), Powell, el que centre toda la atención cuando intervenga esta tarde ante el Comité Bancario del Senado como parte de su testimonio bianual ante el Congreso estadounidense. Atención de los inversores girará sobre lo que Powell diga respecto al estado de la economía estadounidense y su futuro a medio plazo, así como sobre los retos y riesgos a los que se enfrenta. Pero, quizás, lo que más interesa a los mercados es conocer la opinión de Powell sobre un potencial fuerte repunte de la inflación y sobre lo que la Fed tiene previsto hacer en ese caso. Powell afronta hoy una difícil papeleta ya que si “peca” de demasiado pesimista o de demasiado optimista, el impacto en los mercados financieros puede ser significativo, por lo que deberá buscar el siempre complicado de alcanzar “término medio”.

Para finalizar, comentar que en la agenda macro del día destaca la publicación de la lectura final de enero del IPC de la Zona Euro y, ya por la tarde en EE.UU., de la lectura de febrero del siempre relevante índice de confianza de los consumidores, indicador adelantado del consumo privado que lleva varios meses manteniéndose muy cerca de los niveles mínimos marcados tras el inicio de la pandemia. Entendemos que un rebote significativo de este indicador sería muy bien recibido por los inversores.

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